¿Cómo elaborar una cartera de inversión?

Una cartera de inversión es un conjunto de inversiones diversificadas cuya finalidad es eliminar o reducir lo que se conoce como el “riesgo individual” o “riesgo específico”.

En toda inversión existen dos grandes tipos de riesgo:

• Riesgo Individual o Específico: Es el riesgo que proviene de una inversión concreta. Por ejemplo, si compramos acciones de Telefónica, estaríamos hablando del conjunto de riesgos que afectan directamente a este valor. Así pues, dentro de este riesgo podríamos incluir, entre otros muchos, el riesgo de que los resultados, el balance o la calificación crediticia de la compañía se deterioren con respecto a su competencia.

• Riesgo de Mercado: Es el riesgo que afecta al mercado en su conjunto. Por ejemplo, cuando se da una crisis económica, se inicia una guerra o el PIB de un país crece más de lo esperado. En estas situaciones se generan efectos que afectan a la evolución de todo el mercado.

El riesgo de mercado es imposible de eliminar, por lo que la mejor opción es intentar prever las tendencias del mercado para poder aprovecharlas en momentos determinados. No obstante, en lo que se refiere al riesgo específico, podemos reducirlo o incluso llegar virtualmente a eliminarlo mediante la diversificación a través de una cartera de inversión.

 

¿Cómo puede una cartera de inversión influir sobre el riesgo específico?

La evolución en la cotización, por ejemplo, de las acciones que cotizan en el IBEX 35, sigue una tendencia (de mercado) que impulsa las cotizaciones en su conjunto al alza o a la baja. No obstante, dentro de esta tendencia general del mercado, algunas empresas tienen una evolución mucho mejor o peor que la del mercado (en estadística estos resultados se conocen como outliers). Si una persona invirtiese en una sola empresa del IBEX 35, éste podría obtener resultados muy dispares que podrían ser, según que casos, muy superiores o superiores a los del mercado, muy inferiores o inferiores a los del mercado o, simplemente, similares a los del mercado.

Esto genera una gran incertidumbre que se podría haber evitado de forma sencilla realizando una pequeña inversión proporcional (según la capitalización bursátil) que nos permitiese replicar la evolución del Índice. De esta manera eliminaríamos los outliers y tendríamos una rentabilidad similar a la del mercado.

 

¿Es realmente importante diversificar?

Para responder a esta pregunta no hay más que encender el televisor y echar un vistazo a las noticias. Continuamente podemos ver noticias en las que aparecen personas que se sienten estafadas, bien sea porque invirtieron una gran parte de su patrimonio en empresas como pueden ser Bankia o Pescanova, porque adquirieron participaciones preferentes o cuotas participativas, por que invirtieron en Forum Filatélico o Afinsa… la lista es inmensa.

Al margen de que estas inversiones puedan ser considerados estafas o no, todos estos casos tienen un denominador común. Estas personas no se arruinaron por realizar estas inversiones, sino porque no crearon una cartera de inversión diversificada y se limitaron a invertir una gran parte de su patrimonio en una empresa concreta.

Es importante tener claro cuando vamos a realizar cualquier inversión, que el riesgo de que nos estafen también forma parte del riesgo específico que intentamos reducir mediante la elaboración de una cartera de inversión. Y es que ya nos lo decían nuestras abuelas con eso de no meter todos los huevos en la misma cesta.

Actualmente ya no sirve como excusa considerar que la diversificación es sólo para grandes patrimonios. Hoy en día esa creencia popular es totalmente falsa, ya que los pequeños inversores tienen la posibilidad de invertir, por ejemplo, a través de fondos de inversión que, según que casos, pueden requerir una inversión de suscripción realmente baja. De hecho, es habitual encontrar fondos de inversión que exigen una inversión de suscripción no superior a los 600 € y que no nos aplican comisión por este concepto.

 

Categorías de diversificación de carteras

Existen multitud de criterios que podemos aplicar para diversificar nuestras carteras de inversión. Cuantos más criterios utilicemos, mayor será la diversificación y más resistente será nuestra cartera al riesgo específico. A continuación expongo, a modo de ejemplo, unos cuantos criterios de diversificación que se me acaban de ocurrir. Vosotros podéis añadir otros criterios que os parezcan más convenientes.

Diversificación por tipo de activos: se trata de diversificar entre renta fija, renta variable, depósitos, materias primas, etc.

Diversificación por horizonte temporal: combinando inversiones a corto y a largo plazo.

Diversificación por liquidez: combinando inversiones muy líquidas, como por ejemplo las cuentas remuneradas, con otras menos líquidas, como por ejemplo la inversión inmobiliaria.

Diversificación sectorial: se trataría de diversificar entre el sector financiero, el sector de la energía, el de la industria, etc.

Diversificación geográfica: consiste en diversificar por países.

Diversificación por volatilidad de la inversión: consiste en combinar inversiones muy volátiles con otras más seguras.

Diversificación por vehículo de inversión: podemos combinar la inversión directa con la inversión indirecta, por ejemplo, a través de fondos de inversión o ETFs.

Diversificación por gestoras: en el caso de invertir en fondos de inversión puede ser interesante, no sólo diversificar entre distintos fondos, sino también diversificar entre varias gestoras.

Diversificación por estrategia direccional: consiste en combinar posiciones alcistas con posiciones bajistas. Es decir, inversiones que obtienen rentabilidad cuando la cotización del activo evoluciona al alza, y posiciones que proporcionan rentabilidad cuando las cotizaciones bajan.

Otras diversificaciones: Es posible diversificar hasta donde llegue nuestra imaginación. Por ejemplo, existen inversiones que nos pueden aportar rentabilidad como consecuencia de fluctuaciones del IPC (Índice General de Precios al Consumo), o por la fluctuación de los tipos de interés, o por los incrementos en la volatilidad del mercado… cómo se suele decir, “cuanto más azúcar más dulce”.

 

Fuentes:
  • Elaboración propia

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