¿Cómo se puede calcular la rentabilidad de una inversión? El valor temporal del dinero.

La rentabilidad de una inversión, en su forma más simple, es el cociente entre los rendimientos netos de la inversión y la cantidad de dinero invertida, expresada en porcentaje. Sin embargo, el cálculo de la rentabilidad en la práctica es algo más complejo.

En primer lugar, es necesario considerar los rendimientos netos, es decir, los ingresos percibidos menos los gastos en que se incurre. Por el lado de los gastos, habrá que tener en cuenta tanto los derivados de la operativa (comisiones por la tramitación de órdenes de compra, venta, suscripción o reembolso, los llamados “corretajes”), como los que posteriormente percibirá la entidad financiera por el mantenimiento de esta inversión (gastos de administración y depósito/custodia).

Por otra parte, hay que considerar el efecto de la fiscalidad sobre la rentabilidad, pues lo relevante para el inversor es el rendimiento neto después de impuestos. Hay que tener en cuenta que la fiscalidad de un mismo producto puede ser diferente según sean las circunstancias personales de cada inversor, y el impacto fiscal también puede cambiar a lo largo del tiempo por dos causas:

  • Modificaciones legislativas que impliquen cambios en el régimen fiscal aplicable al producto.
  • Modificaciones de la propia renta o patrimonio, que supongan un efecto distinto de la tributación en su impuesto personal.

Otro aspecto a considerar es el período durante el que se espera mantener la inversión. En general, los productos financieros generan ingresos, gastos (y a veces pérdidas) a lo largo del tiempo de tenencia. Para poder compararlos entre sí, hay que saber cuánto valdrían en el momento actual todos esos flujos, es decir, es necesario actualizar su valor.

La noción de que el dinero tiene un valor temporal es uno de los conceptos básicos de las finanzas. Como es generalmente conocido, un mismo capital en el momento presente tiene mayor valor que en el futuro. Los motivos son:

• La inflación reduce el poder adquisitivo del capital en el tiempo.

• Cuanto mayor sea el plazo de maduración de una inversión, mayor será el riesgo de pérdida total o parcial del capital invertido.

• Durante el tiempo que tenemos nuestro dinero en una inversión, se renuncia a poder utilizarlo en otra inversión, consumirlo o gastarlo (coste de oportunidad).

 

Por tanto, para que exista un incentivo a la inversión, la rentabilidad esperada debe incluir esa tasa de intercambio para la que nos resulta indiferente tener el dinero hoy o en un futuro: es decir, el precio del dinero más una prima adicional para cubrir la incertidumbre, conocida como prima de riesgo.

La relación que establece la equivalencia entre el valor de un capital en el momento actual y su valor en el futuro es*:

C0 = Valor actual.

cn = Valor futuro.

r = tipo de interés en tanto por uno.

n = número de periodos (años,..).

Ejemplo: Un inversor aporta 1.000 euros a un interés fijo del 4,25% anual, el año próximo tendría:

C1 = 1.000* (1,0425)1 = 1.042,5 euros

Y al año siguiente:

1.000* (1,0425)2 = 1.086,8 euros

Y dentro de 5 años:

1.000* (1,0425)5 = 1.231,35 euros

Es decir, si supiera con certeza que durante todo el periodo no se iba a producir ningún cambio en los tipos de interés, al inversor le sería indiferente tener hoy 1.000 euros, 1.042,5 euros dentro de un año, 1.086,8 euros en 2 años, o esperar 5 años para obtener 1.231,35.

Los distintos métodos de valoración de activos se basan en el principio general de descontar todo lo que se espera obtener de ellos en el futuro a un tipo de interés o tasa de descuento, para conocer su valor actual.

• En el caso de la renta variable, lo que se espera obtener en el futuro son básicamente los beneficios de la compañía, repartidos o no en forma de dividendos.
• En el caso de la renta fija, los ingresos esperados son los cupones, fijos o variables, que se obtendrán en los distintos momentos del tiempo.

La realidad es algo más sofisticada pues, en general, la renta fija aporta unos flujos de pagos a lo largo del tiempo, que frecuentemente son conocidos de antemano. Su precio teórico es el valor actual de sus pagos esperados. Para calcularlo es necesario conocer, o estimar si son variables, el valor de los cupones a recibir, su frecuencia (anual, semestral, etc.), y su valor de reembolso, para estimar la tasa de descuento a aplicar en cada periodo a los flujos de caja recibidos.

Es decir, en términos generales el valor actual teórico sería:

Cn = cupones o importe de los intereses que el activo genera al final del periodo n

n = número de periodos de vida hasta la amortización del valor (años,..)

k = interés nominal del dinero en el mercado de capitales

Pn = valor de reembolso

Po = valor actual del título

Para elegir el tipo de interés «k», es frecuente utilizar un tipo medio del mercado para inversiones al mismo plazo, con frecuencia el de la Deuda del Estado a sus distintos vencimientos.

Fuentes:
  • CNMV
  • Elaboración propia

 

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