Economía Nipona

Japón tiene una superficie de 377.915 Km2 y una población de 127,37 millones de personas, lo que le convierte en el décimo país con mayor densidad de población. Este país está ubicado entre el Océano Pacífico y el Mar de Japón, al este de China, Rusia y la Península de Corea.

Sus principales ciudades son Tokyo (capital del país), Osaka, Kyoto, Hiroshima, Kobe, Sapporo, Yokohama, Fukuoka, Sendai y Nagasaki.

La economía nipona es la tercera más importante del planeta en relación con su Producto Interior Bruto (3,2 billones de euros en 2011).

El régimen político del país es una monarquía constitucional. Esta economía se basa principalmente en el sector terciario (servicios, 74,6% del PIB), seguido del sector secundario (industria, 24% del PIB). El sector primario, representado principalmente por la agricultura, la ganadería y la pesca, alcanza únicamente el 1,4% del PIB.

En 2011, con unas exportaciones de 0,59 billones de euros y unas importaciones de 0,61 billones de euros, alcanzó una tasa de cobertura (Exportaciones x 100 / Importaciones) del 96,5%.

La población nipona es principalmente urbana y está altamente cualificada, con lo que Japón goza de una de las tasas de desempleo más bajas del planeta.

 

Socios comerciales:

Principales clientes comerciales: China (19,66%), EEUU (15,34%), Corea del Sur (8,01%) y Taiwán (6,17%).

Principales proveedores: China (21,53%), Estados Unidos (8,69%), Australia (6,61%) y Arabia Saudí (5,91%).

* Importaciones y exportaciones sobre el total en %.

 

En 2011, el PIB per cápita se situó sobre los 24.377 euros, el IPC ascendió un 0,4% y la tasa de desempleo finalizó el año en el 4,5%.

El estado actual de la economía nipona se deriva en gran medida de las secuelas provocadas por la burbuja financiera e inmobiliaria de los años 80 y el accidente nuclear de marzo de 2011.

 

Burbuja financiera e inmobiliaria de los años 80

Durante la década de los 80 Japón tuvo un elevado superávit comercial, que fue empleado por los bancos para la adquisición de tierra y acciones. Los precios de tales activos comenzaron a crecer de manera espectacular. El mercado inmobiliario hacía crecer el mercado de valores, y éstos, a su vez, provocaban el crecimiento de los activos inmobiliarios. La mecánica del proceso consistía en revalorizar las acciones de una empresa determinada a partir de sus propiedades inmobiliarias, y esa revalorización se empleaba para comprar más bienes inmuebles. Durante el periodo de euforia, la masa monetaria creció a un ritmo de 9% anual.

Entre principios de 1988 y agosto de 1990 el Banco Central de Japón, ante el riesgo inflacionista de la economía y la depreciación del yen frente al dólar decidió aumentar el tipo de interés bancario, que pasó del 2,5% al 6%. Los precios de las acciones sufrieron un fuerte descenso (entre enero de 1990 y agosto de 1992 el índice nikkei perdió un 63% de su valor) y los precios de los bienes inmuebles cayeron. Dado que las acciones tenían como garantía los bienes inmuebles, el sistema financiero entró en una grave crisis. El consumo interno se desplomó y la economía entro en un proceso de deflación, del cual actualmente no ha conseguido recuperarse.

El estado intento contrarrestar la caída del consumo básicamente de 2 maneras:

1) Por una parte, el banco central de Japón inyectó una gran cantidad de dinero en la economía y bajó drásticamente los tipos de interés con intención de fomentar la inversión y el consumo privados. Sin embargo, esta estrategia fracasó como consecuencia de lo que hoy en día se conoce como la “trampa de liquidez”, en relación a la cual, la reducción en la velocidad de circulación del dinero neutraliza los efectos beneficiosos de un incremento de la masa monetaria. Así pues, en un escenario de deflación de la economía, existen incentivos a aplazar las compras con la esperanza de poder adquirir los productos a un menor precio en el futuro. Ese proceso a su vez genera más deflación.

2) Por otra parte, el Estado intentó compensar la caída del consumo y la inversión privada, aumentando el gasto y la inversión publica. Este incremento lo financió emitiendo una gran cantidad de deuda pública, llegando a convertir a Japón en el país desarrollado con mayor deuda pública del planeta, con una deuda pública que en la actualidad supera el 235% del PIB.

 

Accidente nuclear de 2011

El día 11 de marzo de 2011 se produjo uno de los accidentes nucleares más graves de la historia después del accidente nuclear de Chernóbyl.

Un terremoto de 8,9 grados cerca de la costa noroeste de Japón y un posterior tsunami afectó gravemente la central nuclear japonesa de Fukushima.

El Banco Mundial valoró los daños entre 87.000 y 166.000 millones de euros. La OCDE recortó a la mitad su previsión de crecimiento para Japón, hasta el 0,8% cuando antes era del 1,7%.

Paradójicamente, el desastre nuclear provocó un fuerte incremento en la cotización del Yen. Esto se debe a que las multinacionales niponas repatriaron una gran cantidad de fondos para la reconstrucción, lo cual perjudicó seriamente a las exportaciones del país. Por su parte, en 2011 las importaciones aumentaron como consecuencia del déficit energético, tras el apagón de las centrales nucleares, que obligó al incremento del 20% en la compra de petróleo y gas natural licuado, cantidad inusualmente alta que provocó incluso un alza de los precios internacionales.

Por su parte, el gobierno ha estado aplicando una política monetaria expansiva para intentar depreciar su divisa, pero hasta la fecha no ha tenido mucho éxito.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>