¿Es una buena idea invertir en oro?

oroEn los tiempos que corren, con una situación macroeconómica compleja, fuertes incrementos de la masa monetaria, caída de la rentabilidad de los depósitos y dudas con respecto a la inversión en renta fija o renta variable, muchos inversores se preguntan si puede ser una buena idea invertir en oro.

En relación a la conveniencia o no de realizar tal inversión, cabe decir que no existe un consenso al respecto sino, más bien, opiniones enfrentadas. A continuación intentaré resumir estas opiniones para que podáis sacar vuestras propias conclusiones y decidir si os interesa o no invertir en este metal.

Las opiniones a favor se basan en las siguientes ideas:

1. La inversión en oro está exenta de IVA: Hay que tener en cuenta que, en España, otros metales como por ejemplo la plata, no se consideran objeto de inversión por lo que sí que tributan.

2. Es una inversión de alta liquidez: Esto depende de con que producto se compare y la modalidad de inversión. Por ejemplo, tiene menos liquidez la inversión directa en oro que la inversión a través de CFDs o de ETFs.

3. Las reservas de oro que faltan por extraer de todo el planeta son relativamente pequeñas: unas 55.000 toneladas aproximadamente, que podrían ser extraídas a lo largo de las 2 o 3 próximas décadas.

4. La demanda de oro de las economías emergentes como por ejemplo China o India empujarán los precios al alza.

5. La población mundial crece a un ritmo aproximado de un 1,4% anual (cerca de 100 millones de personas por año), lo cual también se espera que incremente la demanda.

6. Los 3 últimos puntos expuestos sugieren que, en la relación de oferta-demanda del mercado, en los próximos años la demanda de oro continuará creciendo en progresión geométrica mientras que la curva de oferta se irá haciendo poco a poco más rígida, con lo que, a largo plazo, debería aumentar el precio.

7. El oro suele ser un valor refugio en tiempos de crisis económica.

8. El oro también se utiliza como valor refugio en épocas con alta inflación. El incremento de la masa monetaria llevada a cabo por los bancos centrales de las principales economías mundiales en los últimos tiempos, debería depreciar el dinero fiduciario y generar inflación.

Las opiniones en contra se centran en resaltar los siguientes puntos:

1. La inversión directa en oro genera ciertos problemas:

a. Riesgo de estafa: La mayor parte de los inversores no están cualificados para detectar una falsificación.

b. Problemas de logística: costes de transporte, seguridad o custodia.

c. Altos diferenciales entre la cotización de mercado y el precio efectivo al que los pequeños inversores pueden realizar sus compras y ventas. Hay que tener en cuenta que estos diferenciales se reducen progresivamente a medida que se incrementa el volumen de la inversión realizada.

2. El oro no es un activo productivo salvo que lo vayamos a utilizar como materia prima. Cuando adquirimos acciones, esperamos obtener un dividendo; si invertimos en bonos, esperamos cobrar el cupón correspondiente; cuando invertimos en un inmueble, tenemos la posibilidad de arrendarlo y obtener unos rendimientos del capital inmobiliario; sin embargo, cuando invertimos en oro, la rentabilidad obtenida se basa únicamente en la diferencia entre el precio de compra y el de venta de dicho metal. Hay que tener en cuenta que, en estos casos, no se está generando ningún tipo de riqueza sino más bien lo que se conoce como un suma 0, en el que la rentabilidad obtenida por un inversor es igual a la pérdida de otro.

3. El tercer punto se deriva del primero. Puesto que el oro no genera ningún tipo de rendimiento por si mismo que aporte sentido común a la cotización, esto nos puede llevar a pensar que fuertes incrementos en sus precios muy superiores a la inflación y durante un periodo prolongado de tiempo, puedan dejar paso a la explosión de una burbuja que lleve a purgar los excesos en la cotización. Este hecho podría, hasta cierto punto, ajustar los precios a la evolución de la inflación con objeto de lograr un equilibrio a largo plazo.

Esta teoría, lejos de ser carente de sentido, puede verse apoyada de manera objetiva por la propia Historia. A continuación podéis ver un gráfico en dólares de la cotización del oro desde 1970.

Gráfico del oro a largo plazo

Si miramos el gráfico con atención, hay 2 puntos que saltan a la vista:

1. Por una parte, tenemos un fuerte incremento de la cotización entre 1977 y 1980 que multiplico la cotización aproximadamente por 4. Estos incrementos dieron paso a una larguísima tendencia lateral bajista que duró hasta el año 2000, no lográndose alcanzar los niveles nominales de 1977 hasta el 2006. Si estos datos los pasamos divisa nacional y le aplicamos los efectos de la inflación, el resultado que obtenemos nos lleva a concluir que, la persona que invirtió en oro en 1980, en el año 2000 estaba totalmente arruinada.

2. Entre el año 2000 y el 2013, la cotización del oro se ha multiplicado por más de 5. La pregunta es ¿qué ocurrirá a continuación?

 

Fuentes:
  • Elaboración propia

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