¿Fondos de Inversión o ETFs?

En los últimos tiempos se ha dado un mayor interés y demanda, tanto de fondos de inversión tradicionales como de ETFs, lo cual se debe a la alta diversificación a bajo coste que ofrecen estos productos financieros que los convierte en productos idóneos para pequeños y medianos inversores. Sin embargo, muchos inversores no conocen con exactitud las características y diferencias que existen entre una y otra modalidad de inversión, por lo que les cuesta decidirse ya que desconocen cual de las 2 les interesa más.

A continuación explicaré cuáles son sus principales diferencias para que cada cual pueda sacar sus propias conclusiones y escoja el vehículo de inversión más adecuado a sus necesidades.

 

Fondos de Inversión:

1. Generalmente se les aplica una gestión más o menos activa: un equipo de expertos realiza las inversiones según determinados criterios de volatilidad, diversificación, etc, con el objetivo de lograr superar a largo plazo a su índice de referencia.

2. Tienen liquidación diaria: Los inversores pueden conocer diariamente cual es el precio de liquidación de cada participación del fondo.

3. La compra-venta no es instantánea: Intervalo de 1 a 5 días, dependiendo de si te trata de fondos nacionales o extranjeros, desde el momento de la orden de compra o venta y la fecha de ejecución de la operación. Este punto dificulta enormemente el trading con fondos de inversión.

4. Comisiones de suscripción y de reembolso: Dependiendo del tipo de fondo, pueden existir comisiones de suscripción o de reembolso que podrían llegar a alcanzar el 5%. Esta es otra de las barreras que dificultan el trading entre fondos de inversión.

5. Comisiones relativamente altas: Se cobran comisiones más altas que en los ETFs, que se intentan justificar por la gestión activa. No obstante, en multitud de casos no se consigue una rentabilidad extra o el incremento de la rentabilidad no compensa el importe de las comisiones aplicadas. Por otra parte, cabe resaltar que las comisiones suelen reducirse a medida que se incrementa el volumen de la inversión realizada.

6. Las comisiones se prorratean y se aplican directamente sobre el valor liquidativo del fondo: Si un inversor vende o traspasa las participaciones de un fondo de inversión que adquirió hace 6 meses, sólo se le aplicará el 50% de las comisiones anuales. Esto es una ventaja con respecto a los ETFs.

7. Ventajas fiscales en el traspaso de fondos: Los traspasos entre fondos de inversión no tributan, sino que la tributación se aplica sobre las ganancias de capital que se obtengan tras la venta final de los fondos. Es decir, mientras se traspase el dinero de un fondo a otro no se tributará nada, por lo que es posible seguir rentabilizando una parte del capital que, de haber tributado en el traspaso, ya no sería nuestra. Obviamente, esta es la mayor ventaja que ofrecen los fondos de inversión en comparación con los ETFs.

8. Se aplica retención a la venta de participaciones: no a los traspasos entre fondos, puesto que éstos no tributan.

9. Normalmente no reparten dividendos: suelen reinvertir los dividendos obtenidos.

10. Los niveles de correlación y volatilidad son diferentes a los de su índice de referencia: Esto se debe a la aplicación de la gestión activa de los mismos.

11. Su evolución es menos predecible que en el caso de los ETFs: como consecuencia de la gestión activa.

12. Existe una gran variedad de Fondos de Inversión: de renta fija, mixtos, de renta variable, globales, inmobiliarios, sectoriales, hedge funds, apalancados, inversos, con estrategias bidireccionales, etc.

 

ETFs:

1. Gestión pasiva: Su finalidad es replicar a su índice de referencia y no intentar superarlo.

2. Cotizan en tiempo real: Los inversores pueden conocer en tiempo real cual es la cotización de cada participación del ETF dentro del horario de mercado (en España, de 9:00 a 17:35).

3. Compra-venta en tiempo real: Se puede comprar o vender en tiempo real al igual que las acciones ordinarias dentro del horario de mercado.

4. Sin comisiones de suscripción ni de reembolso: Sólo se aplica una pequeña comisión de mantenimiento. Aparte de ésta, los costes de transacción son similares a los de las acciones.

5. Comisiones relativamente bajas: Al tener una gestión pasiva se requieren comisiones inferiores a las que se aplican a los fondos de inversión. Sin embargo, a las comisiones del ETF hay que sumar todas las comisiones y corretajes que se les aplicaría a los mismos importes invertidos en acciones ordinarias.

6. Las comisiones no se prorratean: sin perjuicio de lo que pueda ocurrir con las comisiones del ETF (que normalmente se prorratean), todas las comisiones de compra-venta, corretajes, comisiones sobre los dividendos, etc, no se prorratean.

7. Fiscalmente no se diferencia de la inversión en acciones ordinarias: por lo que no existen ventajas fiscales para el traspaso entre ETFs. Tampoco es posible disfrutar de la deducción fiscal sobre los primeros 1.500 € cobrados en dividendos.

8. No se aplica retención a la venta de participaciones: al igual que ocurre en la venta de acciones.

9. Suelen repartir dividendos: aunque también existen ETFs que los capitalizan igual que los fondos de inversión.

10. Los niveles de correlación y volatilidad suelen ser parecidos a los de su índice de referencia: Esto se debe a la gestión pasiva de los mismos.

11. Sus niveles de cotización son predecibles, conociendo la evolución de sus índices de referencia: Esto también se debe a la gestión pasiva.

12. Escasa variedad de ETFs: Puesto que los ETFs son un producto relativamente nuevo, existe una menor variedad que en el caso de los fondos de inversión tradicionales. Aún así, es posible encontrar en el mercado ETFs que replican, por ejemplo, índices nacionales, índices de renta fija o índices de materias primas, y estos también pueden ser apalancados o inversos, entre otros.

 

Fuentes:
  • Elaboración propia.

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