La Biblia del Value Investing

Benjamin Graham

Benjamin Graham1894-1976. Aunque nació en Londres, con un año de edad su familia se lo llevó a Nueva York. Con 20 años cumplidos, se graduó en Columbia, en el segundo lugar de su clase. A pesar de haber recibido una oferta de empleo como instructor de Inglés, Matemáticas y Filosofía, decidió tomar un trabajo en Wall Street para posteriormente fundar la Graham-Newman Partnership.

Poco a poco se fue convirtiendo en un economista influyente, propulsor y partidario del “value investing” (inversión en valor), una estrategia de inversión que empezó a enseñar en Columbia Business School (Escuela de Negocios de Columbia) en 1928 y cuyo término refinó posteriormente a lo largo de las ediciones de su famoso libro Security Analysis (análisis de valores). Entre los discípulos de Graham se encuentran Jean-Marie Eveillard, Warren Buffett, William J.Ruane, Irving Kahn y Walter J.Schloss. Buffett reconoce que Graham fue quien le inculcó una sólida estructura intelectual para la inversión y lo describe como la persona que más ha influido en su vida después de su padre.

El inversor Inteligente

El Inversor InteligenteEl Inversor Inteligente (The Intelligent Investor), fue publicado por Benjamin Graham en 1949 y es una auténtica obra de arte. De hecho, se conoce como “la Biblia del Value Investing (inversión en valor), fuente de inspiración del gurú Warren Buffett, quien no dudo en declarar: “este es con diferencia, el mejor libro de inversión que se ha escrito”.

Como ya he comentado, el libro se centra en Value Investing. Esta técnica consiste en comprar activos en el mercado cuando están disponibles a un precio inferior a su valor intrínseco, para revenderlos posteriormente por un precio superior, una vez que cambie el sentimiento del mercado.

Este no es un libro especialmente técnico ni difícil de leer, por lo que no es necesario ningún tipo de formación específica previa para poder entenderlo. Las explicaciones se basan en la coherencia y el sentido común. A lo largo de su obra maestra, Benjamin Graham expone un gran número de ejemplos prácticos reales y da respuesta a multitud de cuestiones muy interesantes. A continuación expondré algunas de ellas:

¿Es Usted un Inversor Inteligente?

En opinión de Graham, un inversor inteligente no es aquel que dispone de un alto coeficiente intelectual, ni aquel que posee un mayor conocimiento sobre contabilidad, finanzas o mercados financieros, sino aquel que posee una inteligencia emocional que le permite tomar decisiones de inversión razonables sin dejarse influenciar por las modas, la codicia o el pánico que afectan al devenir de los mercados a lo largo de los años. “Este tipo de inteligencia es más una condición del carácter que del cerebro”.

Inversor vs especulador

Graham considera inversor a aquellos cuya conducta cumple los siguientes 3 requisitos:

1. Analizan profundamente el valor de una compañía y la solidez de su negocio antes de comprar una acción.
2. Limitan la posibilidad de grandes pérdidas de capital.
3. Aspiran a retornos “adecuados” y no extraordinarios.

Cualquier operatoria que no respete estos principios básicos entra en lo que se considera prácticas especulativas.

¿Qué tipo de retorno debo esperar para mis inversiones?

Según Graham, el retorno que debería esperarse de una inversión no depende del riesgo de las mismas sino del esfuerzo y dedicación que estemos dispuestos a volcar en el análisis de las distintas alternativas disponibles.

Esta teoría choca de lleno con la visión actual enfocada desde una perspectiva financiera, la cual considera que riesgo y potencial de rentabilidad son directamente proporcionales. Lo curioso es que, a pesar de que dicen cosas opuestas, ambos tienen razón y al mismo tiempo ninguno de ellos la tiene, ya que la diferencia entre ambas interpretaciones estriba en la atribución al mercado de un mayor o menor grado de “competencia perfecta”.

Tipos de Inversores

Graham diferencia entre dos tipos de inversores:

1. El inversor defensivo: Es aquel que prioriza la seguridad de sus inversiones y la libertad de no estar pendiente del análisis, el esfuerzo y las preocupaciones que conlleva una política de inversión más activa.
2. El inversor emprendedor, o activo: Es aquel que disfruta del proceso de inversión y dispone del tiempo necesario para analizar detenidamente y elegir minuciosamente las acciones que componen su cartera.

¿Cómo debe distribuirse una cartera?

Graham propone la regla del 25/75. Esto consiste en mantener posiciones en acciones que representen constantemente entre un 25% y un 75% del valor de la cartera. Esta proporción iría variando en ese rango, incrementándose o reduciéndose en función del mayor o menor número de oportunidades que fueran apareciendo en el mercado.

¿Cómo seleccionar las acciones?

1. Inversor pasivo: Se proponen 2 alternativas. Una sería invertir a través de ETFs y, la otra opción, consistiría en la inversión directa cumpliendo los siguientes requisitos:

a) La diversificación deberá ser adecuada pero no excesiva.
b) Las compañías elegidas deben ser grandes y con una política financiera conservadora (para reducir el riesgo de quiebra).
c) Con una estabilidad en los dividendos de al menos 20 años, resultados positivos por al menos 10 años y un mínimo de un 33% de incremento en las ganancias en los últimos 10 años.
d) El precio actual no debería ser superior a 15 veces el promedio de las ganancias por acción en los últimos 3 años, ni tampoco superior a 1,5 veces el valor del patrimonio neto de la compañía.

2. Inversor emprendedor, o activo: Comprar cuando el mercado baja y vender cuando sube.

¿Qué es el Margen de Seguridad?

Representa la diferencia entre el valor intrínseco de un negocio y el precio pagado por sus acciones. Es decir, si las acciones de una compañía tienen un valor por fundamentales de 10€, pero está cotizando a 8€, el margen de seguridad es de un 20%. Graham le otorga una gran importancia al margen de seguridad a la hora de realizar una inversión.

El Inversor y el Mercado

En el transcurso del tiempo, los mercados suelen sufrir fuertes fluctuaciones. En este punto, Graham nos recuerda la diferencia entre inversores y especuladores ya que, según él, si tenemos confianza en el proceso de análisis que hemos llevado a cabo, no hay ningún motivo para vender un activo sólo porque el precio de mercado haya bajado.
En este sentido, Benjamin Graham nos expone su ya legendaria parábola del Señor Mercado, que sería popularizada en la comunidad de inversores por sucesivas repeticiones en la voz de Warren Buffet.

La parábola del Señor Mercado

“Supongamos que usted tiene una pequeña parte de un negocio privado que le costó 1000 $. Por cierto, uno de sus socios llamado Sr. Mercado es muy activo. Todos los días le dice lo que piensa que vale su parte del negocio y le ofrece comprarle su parte o venderle más a ese precio. A veces su sentido del valor y de los prospectos es plausible y justificado por los desarrollos del negocio y sus perspectivas. En otras ocasiones su optimismo exacerbado o pánico excesivo toman control de su sus facultades y ofrece precios ridículamente altos o bajos. Si usted es un inversor inteligente no permitirá que su comunicación con el Sr. Mercado afecte a lo que usted cree que vale su negocio. Estará feliz de comprar cuando el precio es bajo o vender cuando el precio es alto. Pero el resto del tiempo, lo mejor que puede hacer es formar su propia idea sobre el valor del negocio, basándose en información de la compañía sobre sus operaciones y posición financiera”.

Ser dueño de un negocio

Si una acción es una parte alícuota de una empresa, deberíamos poner tanto esfuerzo en controlar las acciones de los directivos como en tomar decisiones de compra y de venta. Según Graham, exísten 2 preguntas fundamentales que todo accionista debería hacerse: ¿Son los directivos los suficientemente eficientes? y, ¿los intereses de los accionistas minoritarios están correctamente representados?

¿A quién le recomendaría este libro?

El Inversor Inteligente es una magnifica obra que no puede faltar en la biblioteca de todos aquellos inversores apasionados por el Análisis Fundamental que deseen realizar inversiones muy estables, con una rentabilidad razonable y a largo plazo. No obstante, este libro no es adecuado para aquellos que prefieran emplear el Análisis Técnico, que crean firmemente en la competencia perfecta de los mercados o que deseen invertir a corto plazo.

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