¿Qué es el dinero?

Hace algún tiempo, un amigo me hizo esta pregunta esperando que yo le diese una respuesta razonable en 2 o 3 frases. Obviamente no pude hacerlo. Lo cierto es que para poder explicar claramente qué es el dinero sería necesario escribir un libro. No obstante, ahora intentaré resumirlo a la mínima expresión aun a riesgo de que se me acuse de falta de rigurosidad.

 

El trueque.

Los primeros intercambios comerciales que se conocen se realizaron a través de trueques. Es decir, intercambiando unos bienes por otros. Sin embargo, este sistema de intercambios comerciales generaba numerosos problemas:

1. Si un individuo deseaba obtener un producto, era necesario que dispusiera de otro producto de contrapartida que la parte contraria estuviese interesada en adquirir en ese mismo momento.

2. Existían graves problemas para poder determinar el valor de un bien. Así pues, el valor de éste dependía de la necesidad de obtener nuestro producto por parte del propietario del bien que nosotros quisiéramos adquirir.

3. Se daban problemas para acumular y transportar el patrimonio: Muchos de los bienes eran perecederos y, por otra parte, también se daban problemas de logística a la hora de almacenar, transportar o proteger los bienes.

 

El oro y otros metales.

Los seres humanos se caracterizan por su inteligencia. Así pues, los comerciantes pronto descubrieron cual podía ser la solución a los problemas que planteaba el trueque. Poco a poco los individuos se dieron cuenta de que en el mercado existían algunos bienes que eran más líquidos que otros. Es decir, algunos bienes servían como productos “comodín”, ya que todos los comerciantes deseaban adquirirlos.

Estos productos tan líquidos, entre los que destacaron el oro o la plata, comenzaron a conocerse por el nombre de “dinero”.

¿Qué es lo que provocó que existiesen bienes que todo el mundo deseara adquirir?

Todo formo parte de la intención de eliminar o reducir los tantísimos problemas generados por el trueque. Así pues, los productos estrella que todo el mundo deseara obtener debían cumplir los siguientes requisitos:

1. Los bienes debían ser no perecederos, ya que los bienes perecederos pierden su valor rápidamente.

2. Estos bienes también debían ser fáciles de transportar, acumular y proteger. Para lograr esto, era imprescindible que los bienes fuesen poco pesados y con un tamaño reducido.

3. Los bienes debían ser escasos. Este punto está directamente relacionado con el anterior, ya que su escasez incrementaba su valor, por lo que con una pequeña cantidad de estos productos se podía comprar multitud de bienes y servicios.

4. También era especialmente relevante que no se pudiese reproducir o fabricar más cantidad de estos bienes y que tampoco se pudiesen falsificar fácilmente. Este hecho aseguraba su valor temporal.

5. Por otra parte, también venía muy bien que estos bienes fuesen importantes para las personas con mayor patrimonio. Este interés se derivaba de su atractivo físico.

6. Estos bienes no debían ser degradables con el paso del tiempo. Sólo así se podría mantener su valor a través de generaciones.

7. Los bienes debían ser divisibles y reintegrables. Es decir, si se dividiese cierta cantidad de estos bienes en, por ejemplo 10 partes, cada una de éstas debería tener exactamente una décima parte del valor del producto original, ya que siempre podrían reintegrarse. Este punto era especialmente importante a la hora de desechar como una buena opción de dinero a bienes como por ejemplo el diamante, ya que si se dividía un diamante en 2 partes no era posible volver a reintegrarlo, de manera que la suma del valor de ambas partes sería inferior al valor del diamante original.

 

El control del dinero.

A medida que los metales preciosos se hicieron más populares, los distintos gobernantes intentaron lograr su control. Primero iniciaron la emisión de monedas acuñadas con la efigie de los propios dirigentes.

Una vez el poder público se hizo con el control de la emisión, pudo determinar por ley el valor de cambio de esas monedas. Ya fijado ese valor, era posible reducir la cantidad de metal valioso de cada moneda y sustituirlo por un metal más barato. De esta manera una moneda podía tener un precio legal superior al valor de los metales que la componían.

 

El papel moneda.

El papel moneda surgió con la intención de mejorar las características del dinero que se empleaba hasta esa época. La idea consistía en crear un papel que otorgase a su propietario la facultad para adquirir del banco una determinada cantidad de oro. Este nuevo sistema se conoció como el “patrón oro”.

La introducción del patrón oro tenía como ventajas la reducción de peso y la facilidad para transportar o guardar el dinero. Además, siempre existía la posibilidad de acudir al banco para intercambiar el papel moneda por la cantidad correspondiente de oro.

Hacia el siglo XIX, las divisas de los países estaban definidas en términos de oro. Por ejemplo, un dólar americano representaba una veinteava parte de una onza (31,1 gramos) de oro.

Puesto que el papel moneda era intercambiable por oro físico, los bancos no podían emitir más papel que oro tuviesen en sus reservas para poder respaldarlo. Los gobiernos, por tanto, no podían echar mano de la máquina de imprimir billetes para financiar sus gastos extraordinarios.

 

El dinero fiduciario.

Por aquel entonces, se había popularizado entre los economistas una teoría que pretendía explicar los fenómenos monetarios. Esta teoría afirmaba que el hecho de que una divisa fuese convertible en oro era irrelevante, lo que tenía importancia era simplemente las variaciones en su cantidad. Irvin Fisher lo expresó con esta ecuación:

M V = P Q

Esta ecuación significa que la oferta monetaria (M) multiplicada por la velocidad de circulación del dinero (V), es igual al nivel general de precios (P) multiplicado por la cantidad de productos generados por la economía (Q). Hay que tener en cuenta que P x Q = PIB (Producto Interior Bruto).

Posteriormente, otros economistas entre los que podemos destacar a John Maynard Keynes se mostraron propicios a abandonar el patrón oro. Con su Teoría general del empleo, el interés y el dinero, Keynes intento demostrar que a través de la política fiscal y monetaria era posible influir en los ciclos económicos, consiguiendo alargar las fases expansivas y suavizar las recesivas.

El patrón oro se abandonó definitivamente cuando el 15 de agosto de 1971, por orden del presidente Richard M. Nixon, el dólar dejo de ser convertible en lingotes de oro.

En la actualidad utilizamos dinero fiduciario para realizar nuestras transacciones diarias. Esto significa que nuestros billetes y monedas ya no tienen ningún bien físico que los respalde.

Actualmente nuestro dinero no tiene ningún valor intrínseco superior al del metal o papel sobre el que está impreso o acuñado y, su valor real se basa en la creencia popular de que este dinero realmente tiene un valor porque está respaldado por la garantía del Estado.

Los gobiernos, por su parte, introducen continuamente a través de los bancos centrales cantidades ingentes de dinero con intención de depreciar su moneda con respecto a las demás y, de esta manera, lograr mejorar la competitividad de sus exportaciones. Estas prácticas han depreciado el dinero fiduciario hasta el punto de que el valor del oro con respecto al dólar americano se ha multiplicado por más de 60 con respecto al tipo de conversión que tenía a principios del siglo XX. Esto significa una depreciación del dólar de más del 98% con respecto al dinero original.

 

Conclusión

Una vez llegados a este punto es necesario replantearse de nuevo: ¿qué es el dinero? El dinero es ese bien muy líquido que nos permite representar la riqueza que ya ha sido producida, o se está produciendo, pero que todavía no se ha consumido. Es decir, el dinero es simple y llanamente un medio de pago que, si bien representa la riqueza, no tiene capacidad de generarla por sí mismo.

De esta explicación podemos deducir que un país no se hace más rico porque emita más dinero ya que, sin ningún tipo de respaldo que lo sustente, únicamente generará una subida en los precios (inflación). Si bien es cierto que una política monetaria expansiva puede reducir los tipos de interés y desplazar a la derecha la curva de demanda a corto plazo, posteriormente será necesario extraer este dinero de la economía provocando una subida de los tipos de interés y, posiblemente, una crisis económica.

 

Fuentes:
  • Elaboración propia

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