¿Qué nos indica la β de una acción?

Cuando invertimos en bolsa podemos sufrir 2 tipos de riesgo: el riesgo sistemático y el riesgo específico. El riesgo sistemático afecta a la evolución agregada de las acciones de todas las empresas (riesgo de mercado), mientras que el riesgo específico es el riesgo concreto de una empresa determinada.

Ejemplo de Riesgo específico: Una empresa pierde a uno de sus clientes principales, por lo que cae su cotización.
Ejemplo de Riesgo sistemático: Una subida de los tipos de interés afecta negativamente a la evolución bursátil de todas las empresas.

Los inversores podemos evitar el riesgo específico mediante la diversificación, ya que cuando invertimos en una cartera diversificada los rendimientos excepcionalmente altos de unas inversiones nos permiten compensar los rendimientos excepcionalmente bajos de otras.

No obstante, no es posible eliminar el riesgo sistemático. Este riesgo afecta a todas las acciones, aunque no con la misma intensidad. Retomando el ejemplo anterior, una subida de los tipos de interés debería afectar negativamente a todas las empresas debido al incremento de los costes financieros, pero a las empresas más endeudadas es posible que incluso las lleve a la quiebra. Por lo tanto, la afectación al riesgo sistemático de unas empresas es mayor que el de otras.

 

¿Cómo podemos saber cual es el nivel de riesgo sistemático de una empresa?

Para conocer la afectación al riesgo sistemático de las acciones de una empresa lo que hacemos es fijarnos en su volatilidad, la cual obtenemos a través de la β. Las empresas muy volátiles (con una β alta) cotizan con movimientos rápidos y bruscos, mientras que las empresas poco volátiles (con una β baja) presentan suaves oscilaciones en su cotización.

La β del mercado siempre es 1, por lo que la afectación al riesgo sistemático de la empresa analizada será mayor a la del mercado cuando su β sea superior a 1, será igual a la del mercado cuando sea 1, y tendrá una afectación inferior a la del mercado cuando sea menor que 1.

Si deseáis conocer las respectivas β de las empresas, existen multitud de webs donde están calculadas y se ofrecen al público. No obstante, también podéis calcularlas vosotros mismos aplicando la siguiente fórmula:

ß=Cov(Ra,Ri)/Var(Ri)

* “Ra” es la rentabilidad de la acción y “Ri” la rentabilidad del índice al que pertenezca.

Debéis tener en cuenta que el riesgo sistemático de una empresa varía a lo largo del tiempo, por lo que también lo hará su β. Normalmente, para calcular la β suelen emplearse las cotizaciones de los últimos 2, 3, 4, o 5 años. Cuando se calcula sobre un período largo, la β parece más fiable desde un punto de vista estadístico, pero también es posible que la empresa haya variado sus características de riesgo. Sin embargo, si utilizamos un período corto es posible que ocurra justo lo contrario. Por lo tanto, escogeremos plazos cortos cuando existan cambios estructurales en la empresa, y plazos largos en caso contrario.

 

¿Cuáles son los principales factores que afectan a la β de una empresa?

• El sector al que pertenezca: Los sectores muy dinámicos generan una incertidumbre que afecta a la β. Por ejemplo, una empresa que pertenezca al sector de nuevas tecnologías tenderá a mantener una volatilidad superior a la que se da en el sector alimentario.

• El apalancamiento operativo: Cuanto mayor sea la proporción de costes fijos que soporta la empresa en comparación con sus costes variables, mayor será la volatilidad de sus acciones. Por ejemplo, las empresas automovilísticas soportan altos costes que no dependen de su nivel de producción, lo cual incrementa su β.

• El apalancamiento financiero: Cuanto más endeudada esté la empresa mayor será su afectación al riesgo sistemático.