Situación económica en la zona euro

zona euroEl término Eurozona o zona euro se emplea para referirse al conjunto de estados miembros de la Unión Europea que han adoptado el euro como moneda oficial (17 Estados), formando así una unión monetaria. Su creación data del 1 de enero de 1999 (3ª fase de la UEM). La autoridad monetaria que controla la eurozona es el Eurosistema. La autoridad económica y política reside en el Eurogrupo y en la Comisión Europea.

Los integrantes de la zona euro son: Alemania, Austria, Bélgica, Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Malta, Países Bajos y Portugal.

Hay 10 países de la Unión Europea que todavía no han adoptado la moneda única: Bulgaria, Dinamarca, Letonia, Lituania, Hungría, Polonia, República Checa, Reino Unido, Rumanía y Suecia.

Banco Central Europeo (BCE)

Es el banco central de la Unión Europea y se encarga de administrar la política monetaria de los 17 estados miembros de la eurozona. El BCE fue establecido por el Tratado de Ámsterdam en el año 1998 y tiene su sede en Fráncfort del Meno (Alemania). Actualmente está presidido por Mario Draghi, exgobernador del Banco de Italia.

El objetivo principal del Banco Central Europeo es mantener la estabilidad de precios en la zona euro, es decir, mantener la inflación en niveles bajos. El Consejo de Gobierno define la estabilidad de precios como una inflación en el entorno del 2%. A diferencia de otros organismos como, por ejemplo, la Reserva Federal de los Estados Unidos, el BCE sólo tiene un objetivo principal con otros objetivos subordinados a él, por lo que no es posible aplicar una política monetaria expansiva para estimular el crecimiento económico.

Las principales tareas del Banco Central Europeo son definir y ejecutar la política monetaria de la zona euro, dirigir las operaciones de cambio de divisas, cuidar de las reservas exteriores del Sistema Europeo de Bancos Centrales y promover el buen funcionamiento de la infraestructura del mercado financiero. Además, tiene el derecho exclusivo de autorizar la emisión de billetes de euro. Los estados miembros pueden emitir monedas de euro, pero la cantidad debe ser autorizada de antemano por el BCE.

La crisis de la deuda soberana europea.

También llamada crisis del euro o crisis de la zona euro, es una crisis financiera actualmente en marcha que ha hecho difícil o imposible a algunos países en la zona euro refinanciar su deuda pública sin la asistencia de terceros.

Desde finales de 2009, el miedo a una crisis de deuda soberana comenzó a crecer entre los inversores como consecuencia del aumento de los niveles de deuda privada y pública en todo el mundo, al tiempo que se producía una ola de degradaciones en la calificación crediticia de la deuda gubernamental entre diferentes estados europeos. Las causas de la crisis eran diferentes según el país. En muchos de ellos, la deuda privada surgida como consecuencia de una burbuja en el precio de los activos inmobiliarios fue transferida hacia la deuda soberana como consecuencia del rescate público de los bancos quebrados. La estructura de la eurozona como una unión monetaria sin unión fiscal contribuyó a la crisis y tuvo un fuerte impacto sobre la capacidad de los líderes europeos para reaccionar. Los bancos europeos acumulan en sus activos cantidades considerables de deuda soberana, de modo que la preocupación sobre la solvencia de los sistemas bancarios europeos o sobre la solvencia de la deuda soberana se refuerzan negativamente.

El 9 de mayo de 2010 se aprobó un paquete de rescate de 750.000 millones de euros dirigido a asegurar la estabilidad financiera en Europa mediante la creación de un Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF). En octubre de 2011 y febrero de 2012, los líderes de la eurozona acordaron más medidas diseñadas para prevenir el colapso de la economía de sus miembros. Éstas incluyeron un acuerdo por el que los bancos aceptaban una quita del 53.5% de la deuda griega debida a acreedores privados, el aumento del FEEF hasta un importe superior al billón de euros, y el requerimiento a los bancos europeos de alcanzar un 9% de capitalización. Para restaurar la confianza en Europa, los líderes de la UE también acordaron crear un Pacto Fiscal Europeo incluyendo el compromiso de cada país participante en introducir una regla de oro presupuestaria en sus constituciones. Los políticos europeos también propusieron una mayor integración en la gestión bancaria europea desarrollando un seguro de depósitos, una supervisión bancaria y medidas de recapitalización a escala continental. El Banco Central Europeo ha tomado medidas para mantener los flujos de dinero entre bancos europeos bajando los tipos de interés y proveyendo a los bancos más débiles con préstamos a tipos bajos.

Aunque la deuda soberana aumentó sustancialmente sólo en algunos países europeos, se instaló la percepción de que el problema era compartido por la zona en su conjunto, lo que condujo a la especulación constante sobre la posibilidad de que la zona Euro entrase en quiebra. Lejos de hundirse, el euro consiguió mantener un tipo de cambio muy razonable en relación con sus principales socios comerciales. Los tres países más afectados, Grecia, Irlanda y Portugal, colectivamente sumaban el 6% del PIB de la eurozona. En junio de 2012, también España se convirtió en objeto de preocupación, cuando el aumento de los tipos de interés comenzó a afectar su capacidad de acceder a los mercados de capitales, conduciendo a un rescate de sus bancos y a otras medidas.

Para responder a los problemas de fondo y a los desequilibrios económicos la mayor parte de los países de la UE acordaron adoptar el Pacto del Euro, consistente en una serie de reformas políticas dirigidas a mejorar la solidez fiscal y la competitividad de sus miembros. Este ha forzado a determinados países de la periferia a llevar a cabo más medidas de austeridad para reducir los déficits y los niveles de deuda nacionales. Este tipo de políticas no keynesianas han sido criticadas por numerosos economistas, los cuales demandaron una nueva estrategia de crecimiento basada en el aumento de la inversión pública.

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