Cómo lanzar una orden de valores

ordenes al mercadoAunque es probable que el término “orden de valores” le sugiera de inmediato la compra o venta de acciones en bolsa, la realidad es mucho más amplia. También son órdenes de valores la aceptación de una opa, la adquisición o reembolso de participaciones de un fondo de inversión, la suscripción de cualquier otro valor que se lance al mercado o la operativa sobre otros instrumentos financieros como los futuros, opciones o CFD (contracts for difference, contratos por diferencias).

En sentido amplio, una orden es el mandato o instrucción que el inversor traslada a su intermediario, con el fin de comprar o vender instrumentos financieros: acciones, obligaciones y bonos, etc.
Hay distintos tipos de órdenes, y pueden transmitirse por diferentes canales. Conocerlos bien es fundamental, ya que la correcta ejecución de una orden de valores puede llegar a condicionar la rentabilidad final de la inversión.

Tipos de órdenes de valores

El SIBE permite tres tipos de órdenes sobre acciones: limitadas, de mercado y por lo mejor.

Limitadas: se establece un precio máximo para la compra y mínimo para la venta. Si es de compra sólo se ejecutaría a un precio igual o inferior al fijado, y si es de venta a un precio igual o superior. Estas órdenes se pueden introducir tanto en períodos de subasta como de mercado abierto.

Una orden limitada se ejecuta, total o parcialmente, de forma inmediata si se encuentra contrapartida a ese precio o mejor. Si no hay contrapartida o la que hay no proporciona un volumen suficiente, la orden o la parte restante de la misma permanece en el libro de órdenes, a la espera de contrapartida.

Esta orden es más conveniente cuando el inversor prefiere asegurar el precio y no le preocupa la rapidez de ejecución.

TENGA EN CUENTA: Las órdenes limitadas pueden ejecutarse parcialmente si la contrapartida no cubre la totalidad del mandato.

Asimismo, una orden limitada puede cancelarse de forma automática, si supera el límite máximo (si es una compra) o mínimo (para las ventas) del rango de fluctuación establecido para ese valor.

De mercado: No se especifica límite de precio, por lo que se negociará al mejor precio que ofrezca la parte contraria en el momento en que se introduzca la orden. Se pueden introducir tanto en períodos de subasta como de mercado abierto.

El riesgo para el inversor en este tipo de órdenes es que no controla el precio de ejecución. Si no puede ejecutarse en su totalidad contra la mejor orden del lado contrario, lo que reste se seguirá ejecutando a los siguientes precios ofrecidos, en tantos tramos como sea necesario hasta que se complete.

Lo habitual es que las órdenes de mercado se ejecuten inmediatamente, aunque sea en partes. Cada ejecución parcial es una operación distinta, por lo que este tipo de orden puede aumentar de forma notable los costes para el inversor, si la comisión tiene un mínimo o si se carga un porcentaje que disminuye significativamente cuando aumenta el importe de la orden.

Además, si los precios de las ejecuciones parciales difieren entre sí más de 0,5 euros será necesario formalizarlas mediante más de una operación de mercado, lo que a su vez podría encarecer los costes totales de la orden. Esta situación es más probable en valores poco líquidos.

Las órdenes de mercado no suelen cancelarse de forma automática.

Son útiles cuando el inversor está más interesado en realizar la operación que en tratar de obtener un precio favorable.

Por lo mejor: Son órdenes que se introducen sin precio. La negociación se realiza al mejor precio de contrapartida en el momento en que se introducen. Se pueden introducir tanto en períodos de subasta como de mercado abierto.

Si al mejor precio no hay volumen suficiente para atender la totalidad de la orden, la parte no satisfecha quedará limitada a ese precio (no podrá cruzarse a otro más desfavorable).

La orden por lo mejor se utiliza cuando el inversor quiere asegurarse una ejecución inmediata, pero también desea ejercer cierto control sobre el precio. El objetivo es que la orden no “arrastre”, es decir, que no se ejecute a varios precios.

En valores líquidos, este tipo de órdenes suelen ejecutarse de forma completa y al momento. Si los valores no son muy líquidos, son más probables las ejecuciones parciales.

Órdenes no aceptadas por el SIBE

Además de las explicadas anteriormente, algunas entidades ofrecen otro tipo de órdenes a los inversores (stop-loss, stop-profit, etc.). Estas órdenes no pueden introducirse directamente al mercado ya que no están previstas en la plataforma del SIBE. Las entidades que las aceptan deben establecer los mecanismos necesarios para gestionarlas correctamente. Antes de empezar a operar a través de una entidad debe conocer qué tipos de órdenes le permiten introducir, cuáles son sus características y sus limitaciones.

Condiciones de ejecución de las órdenes

Los tres tipos de órdenes (limitadas, de mercado y por lo mejor), pueden estar sujetas a las siguientes condiciones de ejecución, aunque están pensadas más para los inversores profesionales que para los minoristas:

Volumen mínimo: en el momento de entrar al mercado se debe ejecutar una cantidad mínima especificada. Si no se ejecuta esa cantidad, el sistema la rechaza.

Todo o nada: Se ejecutan en su totalidad o se rechazan. Es un tipo especial de orden con volumen mínimo, donde el mínimo es la totalidad de las acciones.

Ejecutar o anular: Se ejecutan automáticamente para la que exista contrapartida en el momento de la introducción, y la parte no ejecutada se elimina del sistema.

Estas condiciones son de ejecución instantánea, por lo que no se pueden introducir en las subastas, sino sólo en mercado abierto.

Volumen oculto: En las ordenes limitadas, de mercado y por lo mejor (tengan o no alguna de las condiciones de ejecución volumen mínimo, todo o nada, ejecutar o anular) puede añadirse esta condición. Se introducen mostrando al sistema sólo una parte del volumen a negociar. Una vez ejecutada esta parte, el resto va saliendo al mercado en paquetes de igual volumen que el primero. Esta posibilidad es especialmente interesante para las órdenes de gran tamaño, porque así no se aprecia el interés en comprar o vender una gran cantidad y se evitan movimientos adversos contra el valor.

 

Fuentes:
  • CNMV

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